jueves, 29 de mayo de 2014
X.CONCLUSIONES
X. CONCLUSIONES
Es así, el hombre siempre se ha hecho la pregunta de si el animal tiene una comunicación y si sería posible la comunicación con él.
Intuía en un principio que el hombre tiene cosas del animal. Por eso siempre he pensado que investigando a los animales, podríamos conocer en mayor medida nuestra configuración.
Vimos lo que era la comunicación y creo que no cabe duda de que todo ser vivo, tiene una comunicación, incluso las células o los seres macrobióticos la tienen….
Incluso se ha podido observar a lo largo de las publicaciones dos y cinco, los diversos tipos de comunicación y cómo nos encontramos en nuestra comunicación más utilizada (el lenguaje) dentro de los tipos existentes entre los animales (la acústica) por mucho que la hayamos exprimido. Por otro lado, también hemos podido comprobar que creamos artificios para comunicarnos con la comunicación química, por ejemplo, creando perfumes, mientras que para otras especies es un tipo de comunicación natural sin embargo.
Incluso, por el carácter complejo de la comunicación animal (hemos visto que convergen en una misma especie varios tipos de comunicación y que existe la variedad diafásica como en el humano, dependiendo del interlocutor del mensaje) nos hemos preguntado si podría llegar a ser un código lingüístico, algo negado hasta la fecha por las teorías lingüísticas con diversos argumentos.
Luego la comunicación es un acto que va más allá de las palabras, la tenemos en común con los animales. Y, sin embargo el lenguaje es, en principio, propiamente del ser humano hasta que se demuestre lo contrario.
Echando un vistazo a la evolución me pregunté dónde se encuentran las fronteras entre la evolución humana y la evolución animal en su comunicación, donde nos encontramos con el problema de la discontinuidad gracias al maravilloso estudio de los investigadores Dezhe y Alexay Kozhevnikov del canto de los pájaros. Así hemos descubierto recientemente que características del lenguaje humano son compartidas con los animales pero a saltos, no teniendo nada que ver con el parentesco genético.
Finalmente se llegó a la conclusión de que el lenguaje humano es parte del lenguaje de los grandes simios y de las demás especies, creando lazos con esta conclusión con el resto de animales en cuanto a la cuestión de lenguaje en sí.
Entonces, es cuando investigando, te preguntas la mayor diferencia entre las personas y los animales y te dices, la clave es la palabra que seguramente es el fruto en parte de el estímulo animal ante la dificultad para la supervivencia y de la predisposición genética, no olvidemos que todos los humanos sin problemas congénitos para el desarrollo del lenguaje poseemos el gen FOXP2… Asombra pensar que la predisposición a tener un lenguaje o no genéticamente varía tan solo en dos aminoácidos (con respecto a los chimpancés)
También se ha tocado el particular tema de los intentos de enseñanza a animales de nuestro lenguaje que engañosamente parecen efectivos en el caso de cacatúas, loros o perros, pero que como hemos visto, lo hacen por el método de condicionamiento clásico mediante estímulos y por el ensayo-prueba y error de la imitación de lo que les pedimos, aunque lo hagan sin entender muy bien el porqué. Eso no significa que no entiendan e interpreten los mensajes emitidos por las distintas razas y especies con las que conviven.
En el caso de los primates se pudo establecer el primer lenguaje inter-especies que existe en el caso humano-animal, gracias al lenguaje de signos, como ha sido patente en los llamativos casos de la chimpancé Washoe o el gorila Koko. Los intentos de enseñarles la pronunciación de nuestras palabras y su sintaxis son un total fracaso, pues no están preparados ni física ni cognitivamente para ello, es como si las aves se empeñaran en enseñarnos la arte del planeo cuando ni siquiera tenemos alas para volar.
Hemos podido comprobar que los animales son inteligentes y que la inteligencia no se mide por el tamaño del cerebro, sino por su organización. Aunque no han llegado al estadio evolutivo del lenguaje que nosotros en el campo de la comunicación auditiva, ni por lo tanto tengan comparación con la explotación de la cultura humana, parece ser que algunas especies se encuentran en un estado primigenio del lenguaje, como los chimpancés de Mahale y que el dominio cultural se encuentra en paralelo patente en ciertas especies animales.
Así como también ha habido un contraste de teorías en los estudiosos cognitivos a cerca del parentesco en la inteligencia entre animales y personas a lo largo de la historia que hoy parece ser que estamos superando en pos del avance de los estudios.
Y para terminar casi hemos soñado, con la publicación IX, una posible comunicación con animales, si fuera posible que nuestros dispositivos electrónicos ofrecieran la posibilidad de comunicarnos con animales, esto podría suponer un cambio inimaginable. Aparte de abrir la puerta a un estudio ya no científico, sino también filosófico a cerca de nuestro entendimiento de qué son los animales. Su integración dentro de las sociedades humanas, de seguro mejoraría cuantitativamente.
Podríamos entender cuándo nuestros animales de compañía tienen una necesidad como comer o beber agua (aunque basta con tan solo mirarlos para darse cuenta) e incluso iríamos mejorando con los avances de las tecnologías para llegar a saber el porqué de un comportamiento agresivo y plantearnos hasta qué punto sería lícito el sacrificar un animal por haber mordido a alguien.
Y pensando en las granjas, en este último contexto, tal vez se podrían mejorar las condiciones de vida del ganado con una profunda reflexión y penalizando a los ganaderos que masifican a sus animales mediante un gobierno concienciado y unas leyes que le hagan justicia no solo al interés del hombre, sino a la humanidad que en él se encierra. Slobodchikoff tiene la esperanza de que estas investigaciones sirvan para cambiar de alguna manera la relación de explotación entre el hombre y los animales por algo más cercano como la de la asociación.
Termino diciendo que tras una afirmación del hombre como especie alfa durante la historia, hoy puede ser el comienzo de un cambio de mentalidad no solo para los científicos, sino también para las sociedades, para que empecemos a ver a los animales como nuestros semejantes y no como cosas o seres inferiores que sirvan, y subrayo lo de que sirvan, para alimentarnos, abrigarnos o para entretenernos. Recuerdo que todos ellos poseen una comunicación y que estamos emparentados cognitiva y lingüísticamente con ellos y que un día en el pasado nosotros nos encontramos en su misma situación evolutiva.
Abramos la mente para entender que los grandes simios, como las demás especies, también pueden evolucionar diacrónicamente, aunque parezcan estancados si los miramos sincrónicamente. Llevamos unos siglos observándolos y evolutivamente eso no significa apenas unos segundos. Nadie sabe lo que le depara el futuro a la Tierra, quizás, teniendo los grandes simios su espacio consigan evolucionar dentro de unos millones de años y tomar el papel del hombre en su supremacía.
Os dejo unas fotos de la película “El Planeta de los Simios” para que reflexionéis…A mi me ha dado qué pensar.
Gracias por vuestra atención.
Asunción
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