jueves, 29 de mayo de 2014

X.CONCLUSIONES

X. CONCLUSIONES Es así, el hombre siempre se ha hecho la pregunta de si el animal tiene una comunicación y si sería posible la comunicación con él. Intuía en un principio que el hombre tiene cosas del animal. Por eso siempre he pensado que investigando a los animales, podríamos conocer en mayor medida nuestra configuración. Vimos lo que era la comunicación y creo que no cabe duda de que todo ser vivo, tiene una comunicación, incluso las células o los seres macrobióticos la tienen…. Incluso se ha podido observar a lo largo de las publicaciones dos y cinco, los diversos tipos de comunicación y cómo nos encontramos en nuestra comunicación más utilizada (el lenguaje) dentro de los tipos existentes entre los animales (la acústica) por mucho que la hayamos exprimido. Por otro lado, también hemos podido comprobar que creamos artificios para comunicarnos con la comunicación química, por ejemplo, creando perfumes, mientras que para otras especies es un tipo de comunicación natural sin embargo. Incluso, por el carácter complejo de la comunicación animal (hemos visto que convergen en una misma especie varios tipos de comunicación y que existe la variedad diafásica como en el humano, dependiendo del interlocutor del mensaje) nos hemos preguntado si podría llegar a ser un código lingüístico, algo negado hasta la fecha por las teorías lingüísticas con diversos argumentos. Luego la comunicación es un acto que va más allá de las palabras, la tenemos en común con los animales. Y, sin embargo el lenguaje es, en principio, propiamente del ser humano hasta que se demuestre lo contrario. Echando un vistazo a la evolución me pregunté dónde se encuentran las fronteras entre la evolución humana y la evolución animal en su comunicación, donde nos encontramos con el problema de la discontinuidad gracias al maravilloso estudio de los investigadores Dezhe y Alexay Kozhevnikov del canto de los pájaros. Así hemos descubierto recientemente que características del lenguaje humano son compartidas con los animales pero a saltos, no teniendo nada que ver con el parentesco genético. Finalmente se llegó a la conclusión de que el lenguaje humano es parte del lenguaje de los grandes simios y de las demás especies, creando lazos con esta conclusión con el resto de animales en cuanto a la cuestión de lenguaje en sí. Entonces, es cuando investigando, te preguntas la mayor diferencia entre las personas y los animales y te dices, la clave es la palabra que seguramente es el fruto en parte de el estímulo animal ante la dificultad para la supervivencia y de la predisposición genética, no olvidemos que todos los humanos sin problemas congénitos para el desarrollo del lenguaje poseemos el gen FOXP2… Asombra pensar que la predisposición a tener un lenguaje o no genéticamente varía tan solo en dos aminoácidos (con respecto a los chimpancés) También se ha tocado el particular tema de los intentos de enseñanza a animales de nuestro lenguaje que engañosamente parecen efectivos en el caso de cacatúas, loros o perros, pero que como hemos visto, lo hacen por el método de condicionamiento clásico mediante estímulos y por el ensayo-prueba y error de la imitación de lo que les pedimos, aunque lo hagan sin entender muy bien el porqué. Eso no significa que no entiendan e interpreten los mensajes emitidos por las distintas razas y especies con las que conviven. En el caso de los primates se pudo establecer el primer lenguaje inter-especies que existe en el caso humano-animal, gracias al lenguaje de signos, como ha sido patente en los llamativos casos de la chimpancé Washoe o el gorila Koko. Los intentos de enseñarles la pronunciación de nuestras palabras y su sintaxis son un total fracaso, pues no están preparados ni física ni cognitivamente para ello, es como si las aves se empeñaran en enseñarnos la arte del planeo cuando ni siquiera tenemos alas para volar. Hemos podido comprobar que los animales son inteligentes y que la inteligencia no se mide por el tamaño del cerebro, sino por su organización. Aunque no han llegado al estadio evolutivo del lenguaje que nosotros en el campo de la comunicación auditiva, ni por lo tanto tengan comparación con la explotación de la cultura humana, parece ser que algunas especies se encuentran en un estado primigenio del lenguaje, como los chimpancés de Mahale y que el dominio cultural se encuentra en paralelo patente en ciertas especies animales. Así como también ha habido un contraste de teorías en los estudiosos cognitivos a cerca del parentesco en la inteligencia entre animales y personas a lo largo de la historia que hoy parece ser que estamos superando en pos del avance de los estudios. Y para terminar casi hemos soñado, con la publicación IX, una posible comunicación con animales, si fuera posible que nuestros dispositivos electrónicos ofrecieran la posibilidad de comunicarnos con animales, esto podría suponer un cambio inimaginable. Aparte de abrir la puerta a un estudio ya no científico, sino también filosófico a cerca de nuestro entendimiento de qué son los animales. Su integración dentro de las sociedades humanas, de seguro mejoraría cuantitativamente. Podríamos entender cuándo nuestros animales de compañía tienen una necesidad como comer o beber agua (aunque basta con tan solo mirarlos para darse cuenta) e incluso iríamos mejorando con los avances de las tecnologías para llegar a saber el porqué de un comportamiento agresivo y plantearnos hasta qué punto sería lícito el sacrificar un animal por haber mordido a alguien. Y pensando en las granjas, en este último contexto, tal vez se podrían mejorar las condiciones de vida del ganado con una profunda reflexión y penalizando a los ganaderos que masifican a sus animales mediante un gobierno concienciado y unas leyes que le hagan justicia no solo al interés del hombre, sino a la humanidad que en él se encierra. Slobodchikoff tiene la esperanza de que estas investigaciones sirvan para cambiar de alguna manera la relación de explotación entre el hombre y los animales por algo más cercano como la de la asociación. Termino diciendo que tras una afirmación del hombre como especie alfa durante la historia, hoy puede ser el comienzo de un cambio de mentalidad no solo para los científicos, sino también para las sociedades, para que empecemos a ver a los animales como nuestros semejantes y no como cosas o seres inferiores que sirvan, y subrayo lo de que sirvan, para alimentarnos, abrigarnos o para entretenernos. Recuerdo que todos ellos poseen una comunicación y que estamos emparentados cognitiva y lingüísticamente con ellos y que un día en el pasado nosotros nos encontramos en su misma situación evolutiva. Abramos la mente para entender que los grandes simios, como las demás especies, también pueden evolucionar diacrónicamente, aunque parezcan estancados si los miramos sincrónicamente. Llevamos unos siglos observándolos y evolutivamente eso no significa apenas unos segundos. Nadie sabe lo que le depara el futuro a la Tierra, quizás, teniendo los grandes simios su espacio consigan evolucionar dentro de unos millones de años y tomar el papel del hombre en su supremacía. Os dejo unas fotos de la película “El Planeta de los Simios” para que reflexionéis…A mi me ha dado qué pensar. Gracias por vuestra atención. Asunción

IX. Bibliografía

Bibliografía Enlaces web http://sociedad.elpais.com/sociedad/2010/03/19/actualidad/1268953210_850215.html http://www.elorigendelhombre.com/foxp2%20%20el%20gen%20del%20lenguaje.html http://www.plosone.org/ http://books.google.es/ http://www.scielo.cl/ https://www.youtube.com/watch?v=CDfhdm-IWp4 http://www.cienciaxplora.com/naturaleza/nim-chimpance-que-hablo_2014040700110.html http://www.anima.org.ar/liberacion/animales/lenguajeensimios.html http://www.elmundo.es/larevista/num136/textos/jane1.html http://www.investigacionyciencia.es/ http://girocognitivo.wordpress.com/category/categorias/cognicion-animal/ Libros, revistas y publicaciones -« Conocer la Ciencia : La comunicación animal » Nathalie Tordjman y Vicent Darnet. Fundación “la Caixa” Museu de la ciencia. (1994) - “La naturaleza del hombre a la luz de su origen biológico”, Faustino Cordón Bonet. Editorial Anthropos. 1985. - “Maldito Karma” David Safier. Seix Barral.Biblioteca Formentor. - “Problemas de lingüística general, Volumen 1” Émile Benvenist. Siglo XXI, 1971. - "Pensamiento y lenguaje" (1934) Lev Vigotsky -“ Wilds cultures.A comparison between chimpanzee and human cultures.” Por Christophe Boesch. Cambridge University Press, Cambridge, 2012. -“Aprendizaje y Cognición”. PEARCE, J. M. (1997) Barcelona. Ariel. - “El pensamiento de los animales GRIFFIN, D. R. (1986).”. Barcelona. Ariel. - “Historia de la Psicología animal. De Darwin al conductismo”. BOAKES, R. A. (1989). Madrid. Alianza .Psicología. - “La mente del simio”. PREMACK, D. & PREMACK, A. J. (1983). Madrid, Debate. HERRAMIENTAS DE TRABAJO -Word office -Praat -http://buscon.rae.es/drae/ -http://books.google.es/

VIII. El futuro de la comunicación animal.

XIII. El futuro de la comunicación animal. “Cuando logré desenredar mis patas posteriores, reconocí un poco mejor el lugar donde me encontraba: estaba cerca de la superficie de la tierra, en un túnel sin duda escarbado por hormigas. Y en ese túnel había una hormiga. Una hormiga gordísima. Me sonreía con dulzura. Como Papá Noel. Cuando se ha atiborrado de galletas María. - ¿Qué tal estás? No cabía duda de que la que hablaba era la hormiga. Ya era oficial: mi cerebro hacía piiiit-piiiit.” Maldito Karma. David Safier Final del capítulo 7 Pero… Este fragmento siempre será ficción o…Quién sabe, igual algún día entendemos a los animales, tan claramente como aquí o si a caso no tienen para nada una organización comunicativa parecida a la nuestra, igualmente podríamos desentrañarla de algún modo. O quizá es que en un futuro muy lejano esta situación podría darse por el desarrollo en algunas especies de la comunicación auditiva hasta ponerse a nuestro nivel… ¿Podremos entender y hablar con los animales? En los siglos XIX y XX, los estudiosos de la ciencia de la etología comenzaron a notar los matices de una comunicación muy sofisticada, entendiendo los ultrasonidos que emiten delfines y ballenas como parte de esta comunicación. El cerebro de delfines y de ballenas es sin duda muy complejo; pero ¿tienen una zona similar al área de Broca o de Wernicke? O, incluso, podríamos preguntarnos si existen en estos animales otras zonas cerebrales que pueden estar relacionadas con este tipo de comunicación. Hoy día, los investigadores que tratan de analizar y descubrir los elementos que conforman la comunicación en animales avanzados se preguntan: ¿sería posible encontrar una piedra Rosetta? Esto es, un código que “traduzca” nuestras oraciones a la comunicación de un animal. El problema estaría en si tienen una organización similar a la nuestra o ésta es totalmente diferente. El cerebro de otras especies podría disponer de otras reglas, otras normas…Que aun usando el sonido como medio de comunicación, nada tenga que ver su tipo de comunicación con nuestro modelo. Los humanos sí compartimos una historia evolutiva paralela con el resto de especies. Y, lo más importante: compartimos un lenguaje común: el lenguaje del ADN.
Se podría estudiar la estructura del ADN para comprender el modelo de desarrollo del cerebro de una especie, y así, averiguar sus capacidades potenciales para la comunicación, su estructura y naturaleza. Sin duda, este es un campo impresionante, que la biología, la lingüística, la neurociencia, y otras disciplinas deberán gestionar de forma multidisciplinar. Recordemos que la realidad a veces supera a la ficción.
Pero igual no tenemos que esperar tanto, en un futuro no muy lejano, de hecho, ya hay noticias, puede que empecemos a entender a los animales gracias a herramientas tecnológicas. Día a día, las tecnologías mejoran con los avances que descubrimos, se baraja el uso ya del control de los dispositivos móviles con los gestos y la voz para controlar otros objetos electrónicos como los coches. Existen otros campos que pueden enriquecer las innovaciones de nuestras herramientas como el campo de la etología y el estudio lingüístico de la comunicación animal. En unos años quizá los dispositivos nos permitan comunicarnos con los animales a través de sonidos. Cumplirían dos funciones: - La primera de ellas sería entender su comunicación (basada en sus diferentes tipos de los que ya hemos hablado), ésta, podría ser recogida por los dispositivos electrónicos y a partir de ahí, la información recogida se analizaría cruzándola con una base de datos para buscar patrones comunes. - La de la retroalimentación del hipotético caso comunicativo, se realizaría a modo de los traductores que poseemos hoy día en nuestros teléfonos y tabletas. Éste es el proyecto en mente que tiene Con Slobodchikoff, profesor emérito de la Universidad de Northern Arizona y especialista en comportamiento animal. Después de estudiar durante años la conducta y tipos de comunicación de los perritos de las praderas (roedores de tamaño mediano que emiten ladridos similares al canino)
Slobodchikoff ha estudiado detalladamente a los perritos de las praderas y ha comprobado que poseen un código complejo y definido. Los individuos de la colonia se comunican mediante alertas. Medidos los sonidos que producen en tiempo y frecuencia, es posible identificar los patrones comunes que se emplean en cada situación por especímenes distintos. Por ahora, el científico sólo ha estudiado en profundidad a los perritos de las praderas. Pero se podría hacer lo mismo con diferentes especies. ¿Pero cómo se traslada este conocimiento a un dispositivo electrónico? Los estudiosos están llevando a cabo un registro de los sonidos y utilizan tecnología basada en inteligencia artificial para analizar los datos y traducirlos tanto para el hombre como para un animal determinado. Y tenemos una noticia, posiblemente lo veamos, los investigadores apuntan que en cinco o diez años una versión lo suficientemente avanzada de esta tecnología podría estar disponible. Pero…Preguntémonos ahora a cerca de la evolución de la comunicación animal en sí… ¿Sería viable que una especie evolucionara parecidamente a nosotros? El caso más cercano, como bien sabemos, es el de los grandes primates. Para ello, primero deberían verse en una situación difícil que les obligase a que su impulso vital les llevara a un cambio evolutivo, como vimos en el (ver capítulo IV) caso del hombre; la situación difícil del cambio del bosque a la sabana nos empujó a un impulso. Claro, está, hoy día los animales se encuentran “cercados”, amaestrados, condicionados por el hombre y el tiempo y el espacio actual no es el mismo de antaño, pero imaginando que llegaran a necesitar una comunicación más fiable y precisa por ejemplo por el instigamiento del hombre… ¿Qué tendría que ocurrir fisionómicamente? Pensemos en millones de años, sería un futuro incognoscible por nuestra generación actual, tengamos en cuenta, que un sistema tan avanzado como el nuestro, gracias al cual podemos hablar y tener un lenguaje, ha conllevado “varios” millones de años.
Y como vemos, abajo a la derecha, los chimpancés han de cambiar en mucho la conformación de su aparato fonador hasta llegar al hombre.
Otra cosa en la fisonomía que debería evolucionar como vemos en la imagen de la izquierda, es el hueso hioides al que contemplamos en tres diferentes estadios evolutivos, en el homo afarensis, en el neandertal y finalmente el último es nuestro propio hueso hioides. El hueso hioides es un hueso propio de los mamíferos, se encuentra en la base de la lengua, justo en la cúspide de la laringe, y en él se insertan hasta once músculos que permiten múltiples funciones como la correcta deglución de alimentos hacia el esófago, impidiéndoles que penetren por la tráquea. En el hombre, el hioides permite además la producción del habla.
(A) Hueso hioides del ser humano (B) Hueso hioides del chimpancé. Como vemos, los chimpancés se encuentran en un estado parecido, al menos en el hueso hioides, al del autralopitecus afarensis, si comenzaran ahora su evolución, tardarían unos tres millones de años y medio en llegar a la especialización del lenguaje al que nosotros hemos llegado e igualmente, aunque evolucionaran en su fisionomía, no sabemos si se desarrollaría a la ar cerebralmente o si podrían encontrarse variaciones en su evolución hacia el lenguaje, pudiendo llegar evolucionar hacia una comunicación telequinésica, una especialización en un tipo de comunicación diferente al auditivo…. Todo esto, son aventuranzas en cuanto a una posible evolución, pero pensadlo, nosotros lo hicimos y hoy en día nos consideramos los más desarrollados cultural y cognitivamente.
VII. INTELIGENCIA ANIMAL (II) ¿Cultura o genética? El grado de cultura alcanzado por el hombre en materias como arte, gastronomía, música o política carece de parangón en el reino animal, pero si no nos medimos con los animales y lo miramos desde un punto objetivo, desde cada caso animal, lograremos estudios como la teoría de Kinji Imanishi, quien entendiendo la cultura como la transmisión no hereditaria de hábitos llegó a la conclusión de su posibilidad incluso en los animales. Luego entonces, observemos el caso de los macacos de la isla japonesa de Koshima. En éste grupo, el hábito del lavado de boniatos, se ha ido extendiendo de una familia al resto de los componentes del grupo, que en cuestión de un decenio han terminado lavando sus boniatos por debajo de la media de edad. Desde el descubrimiento de William McGrew en 1992 del uso de herramientas entre los chimpancés, se han elaborado escalas de conductas, que toman en consideración las condiciones de cada lugar. Por ejemplo, los chimpancés duermen en nidos construidos sobre los árboles y no sobre el suelo allí donde existe alta depredación ¿Qué tenemos entonces, cultura o genética? Los genes determinan capacidades generales, como el uso de herramientas, pero el comportamiento de los animales es mucho más complejo que eso; tenemos los casos de la caza de los carnívoros o la enseñanza de obtención de alimento de madres a crías nutrias, por ejemplo. ¿Compartimos la triple distinción en el dominio cultural? Christophe Boesch, encuentra comparación entre los algunos animales y nosotros en la triple distinción de dominio cultural: material, social y simbólico, pero… ¿De qué se trata la triple distinción en el dominio cultural? La cultura material nos remite a los útiles que empleamos. La cultura social significa todos los aspectos relacionados con la comunidad que nos ayuden a desarrollarnos y vivir y la cultura simbólica comprende todas las formas de comunicación entre individuos durante sus interacciones sociales. La posesión de un dominio no excluye el de otros y no todos los dominios son aprovechados por igual. En el caso de los animales, este dominio cultural es patente en todos los casos: -Imitación en la transmisión de cómo obtener alimento: en el caso de los chimpancés, de madre a hijo (relación familiar) en cómo cascar nueces de Taï y Boussou. -La cultura material conforma el entorno físico y tiene una enorme influencia en la clase y cantidad de alimento que pueden explotar en un hábitat determinado, por ejemplo, en época de escasez, los elefantes, como otros animales de la sabana, emigran en manada en busca de un lugar con alimento para poder subsistir. - El impacto de la cultura social es incluso más complejo y estrecho, es decir, por ejemplo, en términos de altruismo y solidaridad entre los miembros del grupo, el comportamiento social desempeña un papel sustancial. En la naturaleza, los chimpancés, entre otros simios, comparten su alimento con familiares cercanos (la madre lo comparte entre sus crías y otros chimpancés jóvenes), así como con miembros adultos no emparentados. Los chimpancés comparten también el servicio social del aseo de una manera organizada. -También existe el dominio social y simbólico, como podemos ver en la sexualidad de algunos animales. ¿Cómo se le insinúa un macho a una hembra? Un macho Mahale observa a una hembra en estro, el macho se excita aunque no obtiene respuesta por parte de la fémina, es entonces cuando corta una rama llena de hojas; se lleva una a la boca, y entre los dientes la va rasgando, desprendiendo trozos de ésta al suelo mientras produce un chasquido que le llega a la hembra. Reiterará varias veces ésta acción hasta conseguir su objetivo. En nosotros, este código, no tiene cabida, nunca asociaríamos el chasquido de alguien mascando hojas mientras desprende sus pedazos a una llamada para el sexo, luego entonces, el significado de esta acción, se basa en una convención social arbitraria compartida por los miembros de un grupo.
Los aspectos fundamentales que diferencian al ser humano del animal , El profesor de psicología, antropología biológica, y biología evolutiva, en la Universidad de Harvard, Marc Hauser presentó una teoría que diferencia a la cognición humana de la animal, son cuatro los mecanismos que nos dan la capacidad de transmitir una información especializada y tener una gran creatividad para solucionar problemas. Estos cuatro componentes del pensamiento humano son la habilidad de combinar y recombinar diferentes tipos de informaciones y conocimientos para acceder a una comprensión superior que enriquezca el conocimiento; aplicar la misma solución de un problema a una nueva situación; crear y entender con facilidad las representaciones simbólicas de datos captados por los sentidos; y establecer modos de pensamiento a partir de la primera información sensorial y perceptual. Animales como los chimpancés crean herramientas como los humanos, la diferencia está en que las herramientas del hombre se combinan con los pensamientos creando herramientas de mayor complejidad. Marc Hauser. (Foto: Harvard U.) Según Hauser, los animales tienen un tipo de inteligencia mediante la cual existe solamente una solución específica para un problema específico, si lo comparamos con el hombre, nuestra cognición nos permite utilizar procesos de diversas maneras, adaptando diferentes soluciones a un mismo problema. Estas habilidades cognoscitivas han sido explotadas por el ser humano abriendo caminos evolutivos en el intelecto por los que los otros animales no han pasado. Se puede llegar entonces a pensar que en los animales existe la cultura, aunque sea en un modo primigenio y que cognitivamente son inteligentes aunque evolutivamente no hayan llegado a un mismo nivel que nosotros. GLOSARIO METACOGNITIVO: Es un concepto que nace en la psicología y en otras ciencias de la cognición para hacer referencia a la capacidad de los seres humanos de imputar ciertas ideas u objetivos a otros sujetos o incluso a entidades. Se relaciona con el pensamiento abstracto. DECENIO: Período de diez años. ESTRO: Zool. Período de celo o ardor sexual de los mamíferos.

VII. INTELIGENCIA ANIMAL

VII. INTELIGENCIA ANIMAL. Amén de las cuestiones fisionómicas, los animales, como vimos en las anteriores publicaciones, tienen otra clase de barreras que les hacen no llegar a tener en principio un lenguaje como el nuestro. Entonces ¿somos los únicos seres inteligentes de la tierra? Es una pregunta en extremo interesante que quizás no nos hacemos en demasía. Si se trata del descubrimiento de nuevas tecnologías o la cura de enfermedades, esto es así, pero… ¿a eso se reduce la inteligencia? ¿O existen otros parámetros para “valorarla”? Y si fuera así… ¿Existen entonces animales inteligentes? LA COGNICIÓN ANIMAL Posiblemente debiéramos apuntar hacia la cognición de otras especies en los estudios clasificándola como inteligente; que los delfines no reflexionen sobre semántica, no significa necesariamente que tengan una menor inteligencia. Quizás la evolución les ha llevado a una vida en la naturaleza. Como es el caso de las ballenas, que llevan millones de años más que el ser humano en este planeta aunque hoy, desgraciadamente, como comparten con la gran mayoría de seres vivos, sean amenazadas por el ser humano, quizás no seamos tan racionales como pensábamos… El lenguaje humano como expresión máxima de la comunicación. Bajo nuestro punto de vista, el lenguaje humano se describe como una herramienta única de comunicación, la más afinada, perfecta y eficaz al transmitir una información determinada. Es cierto, al menos que el lenguaje humano es la clave para la creación y desarrollo de la civilización, de ahí, nuestras sociedades modernas. Hoy en día, ya nadie cuestiona el parentesco evolutivo que compartimos con los grandes simios como bonobos, chimpancés, orangutanes y gorilas, somos de la misma familia: Los homínidos. A comienzos del siglo XIX, los científicos descubrieron que el tamaño del cerebro del hombre es entre tres y cuatro veces el de un chimpancé.
Los investigadores, siempre se han fijado en el tamaño del cerebro, pero lo que realmente importa, no es el tamaño, sino su organización… Al parecer, se relaciona el desarrollo de la la región de la corteza pre-frontal con el pensamiento abstracto, en el caso del cerebro del hombre, las neuronas tienen un mayor margen teniendo como resultado una mayor conectividad. Humanos y primates poseen neuronas de von Economo (por el descubrimiento de Constantin Von Economo en 1929 de éstas), estas neuronas están implicadas en la cognición social y forman parte de experiencias emotivas como la confianza, la empatía, los sentimientos de culpa o de la vergüenza. Las neuronas de éste tipo son de mayor tamaño y tienen una mayor presencia en el hombre que en el resto de su familia evolutiva. Se han identificado también en el cerebro de las ballenas jorobadas, rorcuales, orcas, cachalotes, delfines mulares, delfines de Risso, belugas y elefantes. Su presencia en organismos tan dispares se atribuye a un fenómeno de evolución convergente.
Luego, cognitivamente, también compartimos con otras especias parte de nuestra organización mental. El estudio de la cognición en la historia, dada la complejidad del comportamiento animal, ha llegado a utilizar “préstamos” de la actitud humana. Véase el caso de los estudios darwinianos donde se aludía a la simpatía de los cuervos o la alegría de un perro. Parecía ser la promesa para subrayar las patentes semejanzas entre la conducta humana y la animal, pero también en el siglo XIX (podéis ver que somos una especie de contrastes) se produjo una fuerte reacción contra este tratamiento científico de igualdad entre animales y humanos, incluso creando un canon que prohibía éste tipo de explicación sobre el comportamiento de los seres vivos (Reino Unido, Conway Lloyd Morgan) Hoy, en el siglo XXI, un cambio de mentalidad hace que nos preguntemos por ejemplo, si existe la cultura en los animales. En una serie de experimentos practicados en el Centro de Investigación Wolfgang Köhler del Zoológico de Leipzig se ha demostrado que los grandes simios saben que pueden equivocarse al tomar una decisión, es decir, parece ser que éstos están dotados de la capacidad metacognitiva. Lo cual, plantea la cuestión de si nuestros parientes tienen la capacidad de la cultura.
VI. Comunicación entre animales y humanos. Aprendizaje del lenguaje humano. Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha tratado de comunicarse con animales. Bien sea por amaestramiento, escuchándolos atentamente e imitándolos, pero el lazo que nos une a algunos de ellos nos ha hecho preguntarnos si nos podríamos comunicar con ellos.
Aquí os dejo algunos ejemplos de intento de enseñanza a animales del lenguaje: CACATÚA, LORO https://www.youtube.com/watch?v=CPBlc--YT0M PERRO https://www.youtube.com/watch?v=QY8jo9IuCTU PÁJARO IMITADOR DE PÁJAROS CURRUCA ZARCERA
Ciertos animales son capaces de realizar imitaciones como el caso de numerosos pájaros. La curruca zarcera, por ejemplo, puede reproducir hasta 30 cantos diferentes. Lo realmente curioso de los estudios reside en la capacidad de ciertas aves para reconocer cantos de otras especies de aves.
Pero en el caso del loro, no podemos hablar de un lenguaje propiamente dicho al reproducir nuestras palabras, sino de una imitación no consciente de los sonidos del habla humana, ya que su cerebro no cuenta con las llamadas áreas del lenguaje (Áreas de Broca y Wernicke), esta imitación es posible gracias al órgano vocal situado entre la tráquea y los bronquios llamado siringe, así como el uso de su lengua. En su entorno natural, el loro se comunica a través de gestos y sonidos propios. Las técnicas de aprendizaje en los perros son de dos tipos: El condicionamiento clásico mediante estímulos (Iván Pablov) y el control de la conducta por parte del cuidador. Los perros están especializados en conocer la psique humana, por los miles de años de evolución junto a nosotros. Luego un perro no se maneja con un lenguaje hablado, como los seres humanos, aunque no hay que menospreciar su inteligencia, éstos se han especializado más en el campo de las actitudes, las intenciones y otras capacidades.
El científico Rupert Shaldrake, quien estudió Ciencias Naturales en Cambridge y Filosofía en Harvard, y se doctoró como Bioquímico en Cambridge. Fue miembro investigador de la Royal Society y del Clare Collage de Cambridge Este científico estudia para conocer mejor la capacidad de por ejemplo cómo hacen los caballos para encontrar el camino de vuelta desde un lugar que desconocen, o los animales que perciben la proximidad de un terremoto u otro tipo de catástrofe, es decir, todas aquellas percepciones que trascienden la capacidad racional. En los primates, el desarrollo del habla se realiza sin organización sintáctica y tiene un desarrollo equivalente hasta los tres años de un ser humano con problemas en el aprendizaje del lenguaje. Se ha llegado a la conclusión de que nunca podremos ver hablar a un simio nuestra lengua aunque sí comprenden el lenguaje humano, lo cual no es nada desdeñable. En cuanto a que nunca podrán hablar nuestra lengua, es debido a que no tienen en parte un aparato fonador preparado para la articulación de palabras. Los primates utilizan una amplia sistematización de señales de tipo visual para comunicarse en base a la actuación de su interlocutor (Ver publicación 5) Éstos se mueven de forma intencional, por comunicación agonística a través de la manifestación de expresiones ritualizadas, exacerbadas, estereotipadas y repetitivas. Algunos primates pueden llegar a emitir señales auditivas que se refieran por ejemplo a una serpiente (siseo) Hay científicos que se han dedicado a escoger a los primates que han demostrado mayor capacidad intelectual y han llevado a cabo experimentos en primates como chimpancés, Entre algunos de estos experimentos, se ha tratado de hacer una adquisición del lenguaje o la intentona de que nuestros parientes pronunciaran alguna palabra. Se han llevado a cabo por la inmersión socio-cultural en familias aunque a pesar de los esfuerzos de los simios por articular palabras simples como “papá” no lograron más que muecas e impotencia. Ejemplos de estos primeros estudios son Viki y Gua (chimpancés). https://www.youtube.com/watch?v=AhLPIAY1mHo Se ha dado una segunda corriente de experimentos, donde ya no se pretendía que los primates pronunciaran palabras, teniendo en cuenta su fisionomía, no preparada para esto, si no la enseñanza del lenguaje gestual de los sordos en primates como la chimpancé Washoe o el orangután Koko. https://www.youtube.com/watch?v=v3dBfjfGB8g
Koko, (junto a la doctora Francine Patterson) En estos experimentos los primates vivían en un remolque equipado domésticamente con su “tutor” en comunicación durante el día. Los resultados de las experiencias fueron muchísimo más positivos, se puede hablar de una comunicación de los primates y los cuidadores mediante el lenguaje de sordos y en el caso de Koko, el orangután adquirió de entre a 200-300 palabras en su vocabulario, entendiendo un número mayor de éstas. Estos datos contrastan con el fracaso del aprendizaje del lenguaje oral. Es cierto, no obstante, que el aprendizaje por imitación en los estudios ha quedado más relegado a pesar de su semejanza a la adquisición del lenguaje humano y que es fruto del éxito en los casos de Koko y Washoe de un entrenamiento. Algunas de las características del lenguaje de nuestros primates son: a) Ejecución material e inteligibilidad: Los gestos de Washoe pueden identificarse con los del lenguaje para sordos, aunque con un enorme grado de simplificación y alteraciones. De todos modos, los Gardner informaron de que los gestos de Washoe eran identificados por personas sordas o familiarizadas con el ASL, de lo que se denota un alto grado de inteligibilidad. b) Semanticidad: Los signos de Washoe poseen sentido y están vinculados a un referente sin un nivel muy elevado de abstracción. c) Sintaxis: Aquí se obtuvieron los niveles más bajos de desarrollo. La primera combinación de dos gestos apareció a la edad equivalente en que los niños comienzan a manifestar ésta capacidad. d) En cuanto al modo de utilización del lenguaje, Washoe empleaba la comunicación gestual de forma espontánea, con un interlocutor o incluso para hablarse a sí misma. Y luego está el debate que tuvo lugar en los años setenta entre Noam Chomsky y Herbert Terrace, profesor en el departamento de psicología en la Universidad de Columbia y experto en cognición animal, que empeñados en demostrar si el lenguaje es propio o no del ser humano, crearon el triste caso del chimpancé Nim Chismpsky…Recomiendo encarecidamente la visión de la película “Project Nim”, donde podréis apreciar la clase de estudio a la que estuvo sometido y la clase de vida a la que se enfrentó por designios de este debate lingüístico que hoy nos ocupa.

V. Tipos de comunicación animal según el interlocutor.

Existen en el reino animal distintos tipos de comunicación, no solo por la forma en que esta se produce, sino por los intervinientes en dicha comunicación. Así no es lo mismo la comunicación que se lleva a cabo entre machos de la misma especie, que pugnan por la supremacía en el grupo, como la que se da entre macho y hembra de una misma especie para el apareamiento o la que tiene lugar entre madre e hijo, que no solo tiene como finalidad la alimentación y protección sino también la educación para la vida futura y la continuidad de la especie, como ocurre con las variantes diafásicas en el ser humano. Aparte de esto que comentamos, las señales que se transmiten en el reino animal pueden servir para la defensa, para cooperar en la búsqueda de alimento, para vivir en sociedad, establecer su propia señal de reconocimiento… Es inevitable establecer una comparación con el lenguaje humano, pues en cierta manera el hombre ha aprendido a comunicarse de la misma forma, ya que en el fondo no somos más que el producto de la evolución animal. Mensajes universales. Mensajes de amor Para el apareamiento de las especies, el mensaje ha de ser claro, pero ello conlleva ciertos riesgos, ya que dicho mensaje puede llamar la atención de otros miembros de su especie pero también los depredadores pueden verse alertados de la presencia de su presa precisamente en el momento de la parada nupcial. Normalmente los machos producen sonidos, olores, o danzas rituales que atraen la atención de las hembras y finalmente son ellas las que eligen el momento del apareamiento, pero este mensaje no es unidireccional. También las hembras hacen saber a los machos de su especie el momento en que están dispuestas para la reproducción. https://www.youtube.com/watch?v=GVHpPIBw6u8 El mensaje es inequívoco para diferenciar a los de su misma especie y conseguir así la continuidad de la misma, pero no es suficiente para atraer al consorte, a veces desde muy lejos, sino que además es necesario reconocerlo, convencerlo, aceptarlo y comprenderlo y en ocasiones dicho mensaje ha de componerse de varias modalidades (olor, danza visual, sonido). Entre la madre y el hijo Además de los sonidos y los olores, entre las crías y sus progenitores se da un lenguaje por contacto, que les da confianza a los primeros, les hace sentirse seguros. Es el contacto afectivo. Por otra parte, en las crías se graba el mensaje de la impronta, por el cual reconocen a su madre al nacer, ya que normalmente es lo primero que ven, pero tomarán como madre cualquier animal o cosa que vean moverse por primera vez y eso los condicionará en su desarrollo como adulto. Este primer mensaje fue descubierto por Konrad Lorenz en 1935, pero se trata más de un reflejo instintivo que de un mensaje propiamente dicho, si bien condicionará al individuo para su comunicación futura con otros miembros de su propia especie. Esa impronta da lugar a que el individuo se reafirme en sí mismo y evita la hibridación de especies, sin embargo existen excepciones a la regla, como el caso del cuco, que pone los huevos en nidos ajenos y sin embargo siempre se une a miembros de su especie. El aprendizaje entre madres e hijos es innegable, y ello implica comunicación. El joven criado con sus congéneres aprenderá mucho gracias al contacto con los adultos. Esto demuestra que existe una comunicación entre los animales y que la información es transmitida a la descendencia. Cabría pensar si adquirir un nuevo conocimiento y transmitirlo a las generaciones futuras no podríamos definirlo como cultura. COMUNICARSE PARA DEFENDERSE. No siempre los individuos cuentan con la protección y ayuda de sus congéneres. Solos frente a predadores y con la necesidad de alimentarse, deben defenderse de sus enemigos y asegurarse su espacio vital. Entre los medios de que disponen para sobrevivir, la comunicación en el reino animal es indispensable, ya sea dirigida a animales de su propia especie o de otra. Por una parte, está el ofrecer una información engañosa de cara a los predadores, así existen en el reino animal individuos que imitan con la pigmentación de su cuerpo la situación errónea de su cabeza, lo cual puede salvarles la vida ante un ataque. Por otro lado está la sorpresa, como ocurre con la mariposa esfinge, que con sus alas plegadas pasa desapercibida, pero ante la presencia de un pájaro las despliega mostrando dos círculos a modo de ojos, que ahuyentan a los pájaros. Este hecho ha sido contrastado científicamente, poniendo de manifiesto que los pájaros se ponen nerviosos ante las figuras de círculos. ¿Interpretan el símbolo como una advertencia fatal? Por otra parte, existen animales de vivos colores que advierten a sus predadores de su toxicidad, y esa información es transmitida de generación en generación, pero esta circunstancia es aprovechada por otras especies inofensivas, que imitan los colores de sus paisanos venenosos, como ocurre con las serpientes coral y las serpientes Lampropeltis, venenosas las primeras pero inofensivas las segundas (ante la duda hay que abstenerse, pues el mensaje está presente). Por otra parte, los animales marcan su territorio con olores propios, ya sea con feromonas, heces u orina, lo cual es un mensaje para otros miembros de su especie de cara a mantener las fronteras de su territorio de caza, de su “despensa” de presas, que le aseguran la sobrevivencia. Muchas de estas actitudes son consideradas como reflejos innatos, no aprendidos, sin embargo, la comunicación como medio de defensa contra el predador es muy rudimentaria, ya que se limita a un mensaje único, que no requiere ninguna respuesta por parte del otro, como máximo, debe aprender que algunas señales significan un peligro o una molestia para él. En cierto modo, podría considerarse como la primera lengua extranjera que debe dominar. SEÑALES PARA COOPERAR. La solidaridad puede ser también una garantía de supervivencia. Muchos animales se libran de apuros gracias a asociaciones que producen beneficios mutuos, ya sea entre animales de la misma especie o de dos especies diferentes. En cualquier caso, la comunicación se convierte en soporte para la cooperación. A veces, de forma involuntaria, las asociaciones entre especies dan resultado gracias a la comunicación. Pongamos como ejemplo la alianza entre el pez payaso y la anémona de mar. El pez segrega una sustancia química que le permite permanecer a salvo de los predadores entre los tentáculos de la anémona sin ser engullido por esta y a cambio, este pez mantiene los tentáculos libres de parásitos y desperdicios que podrían dañarlos. Se trata de una comunicación rudimentaria que al igual que en los mensajes-señuelo, engaña al receptor, solo que el sentido y función del mensaje cambian. También hay que considerar el reparto de funciones dentro de un grupo de animales, como por ejemplo las aves que vuelan en V, que se van turnando para figurar en cabeza. Todas conocen la información de a dónde se dirigen, pues de forma rotatoria van guiando al grupo, o los murciélagos vampiro, pocos de ellos consiguen alimento de la sangre de un animal, pero los miembros hambrientos consiguen alimento de los que se han saciado. Esta organización, en determinados casos no sirve únicamente a los de la propia especie. Por ejemplo, los antílopes y cebras de la sabana se turnan para vigilar mientras la manada pasta sin tener que levantar continuamente la cabeza, atentos a la presencia de un predador. En caso de peligro, emiten sonidos (a menudo gritos penetrantes) que llegan lejos y ponen en alerta a los demás miembros, pero ese mismo aviso también alerta a otros herbívoros de la sabana, siendo reconocido por otras especies diferentes. La cooperación se extiende entonces a todas aquellas especies amenazadas por el mismo peligro y que son capaces de comprender el mensaje. En ocasiones podemos hablar de verdadera cooperación inteligente, por ejemplo, cuando en el invierno el alimento escasea, los lobo atacan a veces a los alces. Éstos pueden hacer frente a varios de ellos, pero los lobos se organizan para rodear sigilosamente a su presa, mientras uno de ellos atrae la atención de la presa, aullando al descubierto. Ocupada en vigilar al impertinente, la presa no siempre se percata del ataque colectivo. Esto solo puede ser posible mediante una acción cuidadosamente preparada y perfectamente sincronizada para alcanzar el éxito con una estrategia coordinada. Aún admitiendo que el instinto de sobrevivencia agudiza el ingenio, hay que reconocer una notable inteligencia. REGLAS PARA VIVIR EN SOCIEDAD. En una sociedad, ya sea animal o humana, existen reglas de comportamiento. Esto hace que se pueda dar una convivencia en armonía. La agresión es inevitable en la vida social animal, pues permite la expresión de conflictos y que se pueda lograr el equilibrio. No obstante, agresividad no es lo mismo que violencia. Hay otras señales que influyen en la vida comunitaria, como la sumisión, el apaciguamiento, las relaciones de amistad y una cierta forma de civismo animal. La llegada a la edad adulta, implica descubrir que los juegos de antes se han transformado en un medio para ocupar un lugar en la sociedad. Pero a menudo la afirmación del individuo con respecto a los demás, requiere de la agresión, ya sea para el apareamiento nupcial o el establecimiento del territorio. Los mensajes de agresión son tanto visuales como sonoros u olorosos. Estas actitudes, más espectaculares que realmente peligrosas, pretenden intimidar al oponente. La conquista del estatus social es más un acto de comunicación que de superioridad física. Por otra parte, también están las situaciones de sumisión, donde el individuo perjudicado, a menudo el más joven, se hace lo menos llamativo posible, se hace pequeño y se somete. Estas señales indican al vencedor que el enfrentamiento le ha sido favorable. Sin embargo, utilizadas sutilmente en un contexto social, las señales de agresión y sumisión, pueden permitir a un animal hábil ascender en la jerarquía sin necesidad de hacer gala de su superioridad física. Los ataques de los animales son realmente excepcionales. Solo en el caso de una hembra que defiende a su cría o un animal acorralado o amenazado, estas situaciones pueden darse. Normalmente los asaltos, en apariencia violentos, son simulados o incompletos y tan solo pretenden “dejar las cosas claras”. Los gestos de sumisión hacen entender al vencedor que no tiene necesidad de hacer valer agresivamente sus derechos y ahorra al vencido nuevos ataques, es decir, bloquea el instinto agresor. Cuando nos cruzamos con alguien conocido, le saludamos, le estrechamos la mano o simplemente le sonreímos. Estas conductas nos parecen más propias de los humanos que de los animales, sin embargo también en el reino animal se dan señales de este tipo. Son las llamadas señales de cortesía o apaciguamiento y ayudan a mantener relaciones de entendimiento entre los miembros de un grupo y evitar conflictos, es decir, cohesionar al grupo y evitar la agresividad. Cuando se dan situaciones de superpoblación, el alimento escasea y esto lleva a los miembros de un grupo numeroso a sufrir situaciones de estrés, que inhiben su deseo sexual y hacen disminuir la población, buscando así el equilibrio natural. Otros secretan feromonas que bloquean la ovulación, controlando así los nuevos nacimientos y evitando que los animales de una misma especie se aniquilen entre sí a pesar de sus relaciones agresivas.

IV. ¿Dónde comenzamos a diferenciarnos de la comunicación animal?

IV. ¿Dónde comenzamos a diferenciarnos de la comunicación animal? Gracias a la interesante ponencia a cargo el Profesor Antonio Benítez Burraco que tuvo lugar la semana pasada en la facultad de filología de Sevilla, me hizo reflexionar sobre mis posibles publicaciones llegando a la conclusión de que dedicaría una al menos a este interesante tema. Bueno, el ser humano tiene una forma de comunicarse única, tiene un lenguaje innato como hemos aprendido de Chomsky. Pero hemos de preguntarnos exactamente ese lenguaje cómo se caracteriza: Bien, el lenguaje se caracteriza por su carácter simbólico, para lo que hemos de regresar de nuevo a la teoría del lingüista Charles Hockett, en sus características de arbitrariedad y de productividad. Usamos el simbolismo, que es la serie de combinaciones arbitrarias entre ruidos y palabras, que supone una sintaxis semánticamente productiva. ¿Pero…El simbolismo es genuinamente humano? No, pues está presente en especies animales, es una propiedad fundamental en los animales como en las personas. Esto lo conocemos gracias al estudio comparado de la fonética acústica de animales y personas. El análisis de las secuencias de ruido animales en los espectrogramas tiene un gran parecido a la sintaxis humana. Cabría esperar que los animales que tienen una sintaxis similar a la humana sean los chimpancés, pero sin embargo son los pájaros los que tienen una mayor similitud: Aunque no se comuniquen de forma vocal como otros animales, los pájaros cantores están entre los pocos que aprenden sus sonidos de comunicación de una forma similar a los seres humanos. Los cerebros del ser humano y del pájaro son diferentes pero los procesos de aprendizaje del habla y de la canción implican mecanismos nerviosos similares. Según los trabajos realizados por los investigadores Dezhe y Alexay Kozhevnikov del departamento de Física y Centro de Ingeniería Neural de la Universidad de Penn State y Richard Mooney, de la Universidad de Duke, en EE UU, los pájaros cantores transmiten impulsos a través de las células nerviosas en sus cerebros para ejecutar un comportamiento complejo, como es el canto. Afirman los científicos que "Las semejanzas entre las redes nerviosas de los pájaros cantores y de los seres humanos las hacen importantes para entender el trazado del circuito cerebral, base de la producción del habla y del lenguaje".
En el laboratorio estudiaron imágenes cerebrales durante el canto para intentar determinar cómo la interconexión de las redes neuronales lleva a la producción de sílabas y de sintaxis. Al igual que la lengua humana, el canto de los pájaros está compuesto por sílabas y la unión de sílabas es algo parecido a unir palabras en una frase. Advierten eso sí, los científicos que no se puede decir que los pájaros hablen. Un instrumento clave para el estudio de la comunicación avícola es el espectrógrafo de sonido, de los dos tipos de comunicación acústica en pájaros (esto es, llamada y canto, la más sustancial es el canto) Es más tenido en cuenta el canto, pues es más complejo que la llamada. Es propio de los machos para establecer unas “fronteras territoriales” y atraer a la pareja en tiempo de cría:
podemos ver un espectrograma humano arriba y un espectrograma animal (pájaro bengali) abajo. Podemos deducir entonces, que la comunicación de los animales como la de los humanos está emparentada. Y añadiendo que una investigación liderada por científicos de la Universidad de York, (en concreto las doctoras Katie Slocombe y Anne Schel) ha descubierto notables similitudes entre la producción de vocalizaciones de los chimpancés y el lenguaje humano. Se ha publicado en la revista 'Plos One', http://www.plosone.org/ un artículo donde se demuestra que las llamadas de alarma de esta especie pueden mostrar numerosas características de la comunicación intencional a partir de sus investigaciones hechas en Uganda. Luego el lenguaje humano nace del lenguaje del mono y de la comunicación de otras especies animales. Y esto se demuestra día a día con: -El análisis de facultades homólogas presentes en especies vivas (relacionadas filogenéticamente con la nuestra) -El Análisis de indicios fósiles de etapas intermedias en el proceso evolutivo que condujo a la aparición de la facultad del lenguaje. El que la sintaxis de los monos no tenga similitud con nuestro lenguaje, conlleva el siguiente problema: EL PROBLEMA DE LA DISCONTINUIDAD que es que no podemos establecer una herramienta o patrón que explique gradualmente la similitud del lenguaje humano según el parentesco genético-evolutivo con los animales, sino que hay animales genéticamente diferentes a los humanos, pero sin embargo la sintaxis de la comunicación de algunos de ellos se asemeja (véase el caso del pájaro bengalí)
En el caso de la imagen encontramos una evolución que no se cumpliría en el desarrollo lingüístico hasta llegar a la especie humana. Ejemplo de discontinuidad. Por ejemplo, nuestros parientes más cercanos, los chimpancés pueden llegar a transmitir ideas en seudoraciones, pero sin un orden concreto. Las facultades del ser humano para comunicarse están presentes en los animales pero separadamente. ¿Pero cómo surgió la palabra en el ser humano? ¿Tiene que ver en su éxito algo con el estímulo animal o estábamos predeterminados a que triunfara? Según Faustino Cordón en su libro “La naturaleza del hombre a la luz de su origen biológico”, es cuestión de estímulo animal en coherencia de la acción y la sociedad humana en los homínidos, por pura necesidad de supervivencia. El origen del lenguaje humano tiene su origen probablemente en la prehistoria. En el paso del peregrinaje humano de un medio cerrado, el bosque, las cuevas….A uno abierto como lo es una sabana, una estepa... Al encontrar este cambio, el proyecto del hombre se vio bajo una presión selectiva fortísima, encontrándose poco armado para defenderse y con la necesidad de cazar para calmar su hambre. Uno de los nuevos instrumentos para la sobrevivencia sería una comunicación fundada en la transmisión de informaciones cada vez más precisa. Así, probablemente, comenzaría aquí la escisión entre la emotividad, nuestro lado animal y la inteligencia. Esta disociación nos ha permitido nuestra evolución hasta el lenguaje. También está demostrada la responsabilidad que hay en nuestro genoma del lenguaje en ese “impulso”. En octubre de 2001 , científicos del Centro Wellcome de Genética Humana de la Universidad de Oxford, liderado por Fisher, identificaron el primer gen relacionado con el habla. Este gen se supone que fue el primer impulso para que el hombre pudiera empezar a desarrollar su capacidad lingüística. En consecuencia, el hombre desde que nace tiene una exclusiva capacidad natural para balbucear y pronunciar palabras (De ahí la teoría de Chomsky) Este gen se denomina FOXP2, abreviatura en inglés de Forkhead Box ( la caja de la
cabeza del tenedor) , un segmento característico del ADN, que aparece en otros genes. Fox pertenece a una familia de genes clasificados por letras de la A a la Q. FOXP2 Analizando las diferencias entre el gen FOXP2 en los seres humanos y los chimpancés se podría identificar la base genética de las capacidades de comunicación. Ya se sabe que sus versiones en el ser humano y el chimpancé difieren en dos aminoácidos. Este hecho podría confirmar la hipótesis de que ciertas mutaciones en ese gen podrían impulsar la evolución del lenguaje. Un grupo de investigadores encabezado por el profesor Wolfgang Enard, Genetista del instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, al querer comparar una especie emparentada genéticamente con el ser humano como es el chimpancé o el bonobo, ambos emparentados en un 99%con el ser humano, introdujeron el gen del lenguaje (FOXP2) en un ratón cambiando sus chillidos y comportamiento. Lo cual demuestra que efectivamente la posibilidad de hablar parte de una mutación genética en los humanos preparados físicamente (aparator) y cognitivamente para ello. http://www.dailymotion.com/video/x7693i_gen-foxp2-evolucion-humana-por-muta_school

jueves, 22 de mayo de 2014

III. COMUNICACIÓN ANIMAL FRENTE AL LENGUAJE HUMANO, VISIÓN DEL LINGÜISTA.

III. COMUNICACIÓN ANIMAL FRENTE AL LENGUAJE HUMANO, VISIÓN DEL LINGÜISTA. Como hemos estado viendo, los animales establecen una interactividad comunicativa. De estos “sistemas comunicativos, en general, los lingüistas toman los rasgos comunes más evolucionados, puesto que son características comunes a humanos como animales. Quizás la pregunta que ahora toca es que hemos hablado mucho de comunicación, pero…¿Esa comunicación es un código lingüístico? Remontémonos a 1960, cuando Charles Hockett publicara y defendiera sus “Universales del lenguaje”
en ellos vemos como: el desplazamiento, nos da la capacidad de hablar sobre elementos que no están presentes en el espacio-tiempo. La arbitrariedad de la relación de las palabras y el objeto real en el lenguaje humano, la capacidad que tenemos de producir expresiones y palabras, esto es, la productividad, la transmisión cultural y nuestra comunicación va más allá del mero sonido, somos capaces de combinarlos para elaborar palabras y con ellas frases, y así sucesivamente (Dualidad) Incluso, para el lingüista Émile Benveniste
y su reflexión sobre las abejas (de la cual ya se ha hecho referencia al fenómeno) hablar de lenguaje en animales es empleado solo por abuso terminológico. Hay quien de entre los lingüistas afirma que por la carencia de un sistema de pensamiento organizado, los animales no disfrutan de un lenguaje (Colin Cherry. 1957) Haciendo hincapié en lo publicado con anterioridad (atendiendo a la intencionalidad del emisor) el emisor hace del lenguaje un método exclusivo de comunicación humana, como dicen Edwar Sapin y Benjamin Lee Whorf en su “Principio de Relatividad Lingüística”, donde se refleja que el lenguaje humano no es de carácter instintivo y gracias a éste podemos expresar emociones, vivencias, ideas por medio del uso de símbolos producidos deliberadamente… Chomsky por su parte, defiende cómo los animales en su comunicación responden generalmente a estímulos externos. Ésta forma de comunicarse es innata, instintiva y polivalente. Luego llegamos a la conclusión de que la comunicación animal es mucho más limitada que la humana.

II TIPOS DE COMUNICACIÓN ANIMAL

II. TIPOS DE COMUNICACIÓN ANIMAL. Como vimos en la anterior publicación, los animales se comunican, sí, , como vimos con el chimpacé para escapar de una situación peligrosa, para establecer relaciones para conseguir cierta armonía en su comunidad o bien para la reproducción (las perras), para encontrar comida (las abejas) La ciencia que estudia el fenómeno de la comunicación animal se llama zoosemiótica y tiene como objetivo estudiar los métodos que usan los animales para comunicarse entre sí. La comunicación en los animales quizás alcance su máximo desarrollo en algunos vertebrados, pues han desarrollado órganos especialmente dedicados a la comunicación: como la siringe de las aves (órgano que utilizan para emitir sonidos) y las cuerdas vocales de los mamíferos (aquel que permite tener voz). También se pueden comunicar por medios más invisibles para nosotros; por ultrasonidos, por la fabricación de sustancias químicas, colores e incluso mediante el tacto. Los sistemas de comunicación animal son amplísimos y variados.
Sin duda, éstos se comunican por muchísimas razones más que las citadas, el papel de la comunicación es de una importancia capital en la vida de cualquier grupo animal. Los animales se comunican por los siguientes medios Uno de los sistemas de comunicación más interesantes desde el punto de vista científico es sin duda el que se basa en señales de tipo químico a través de sustancias que, en el caso de permitir la comunicación entre animales de la misma especie, reciben el nombre genérico de feromonas . Las feromonas son un tipo de sustancia química (Estructuralmente, las feromonas son moléculas sencillas, de peso molecular relativamente bajo y derivadas fundamentalmente de ácidos grasos) que desprenden las hembras de algunas especies para atraer a los machos o aquellas utilizadas por los machos, en general,para marcar el territorio.
Estos mensajes químicos pueden tener finalidades como: Muchos animales atraen a su pareja emitiendo en el sudor o la orina ciertas hormonas (feromonas) que resultan sumamente atractivas en su especie. Los leones orinan sobre arbustos y árboles dejando su olor para delimitar su territorio. Los perros y los lobos dejan rastros olorosos para no perder el camino. Las abejas emiten complejos mensajes químicos que segregan del abdomen, pues son insectos. Comunicación visual. Consiste en la emisión de señales que pueden ser percibidas por el sentido de la vista. Los mensajes visuales son de muy diversos tipos: vistosas coloraciones de muchos invertebrados, estrambóticos plumajes y danzas de cortejo de las aves… La comunicación visual es de dos clases: kinésica y proxémica. En el caso de la kinésica, el animal realiza ciertos movimientos para transmitir un mensaje determinado.
Y en la comunicación proxémica el papel lo juega el respeto de las distancias, conforme a una mayor o menor proximidad, el mensaje significará cosas totalmente opuestas:
Algunos ejemplos de comunicación visual: El cortejo de las aves. Erizamiento del pelaje y arqueamiento de la espalda. Ejemplo: Perros, gatos… En algunos animales, como el perro o el lobo, acercarse lentamente agachado a otro miembro de la manada o tirarse al suelo patas arriba indica sumisión o sometimiento. Utilizando como canal comunicativo el aire, el agua o mediante sólidos, algunos animales tienen la capacidad de emitir sonidos e incluso ultrasonidos a un receptor capacitado con habilidad de percibir estas señales, esta comunicación es llamada comunicación auditiva. Los sonidos emitidos más comunes son los sonidos orales (emitidos por la boca, el pico o las fosas nasales) como el gruñir del perro, el maullar del gato, el bramar del toro, el silbar de las aves, el croar de las ranas o el chillar de los murciélagos… Pero también hay sonidos no orales como, por ejemplo, el del grillo al frotar sus patas traseras, el de las cigarras cuando frotan sus alas, el de los simios cuando golpean los árboles con ramas sueltas o la percusión de algunos insectos en el suelo. Otros tipos de comunicación animal: Aunque son de un carácter más ignoto para nosotros, podemos encontrar otros tipos de comunicación, como las señales eléctricas empleadas por algunos peces para el cortejo o las ondas producidas en la superficie del agua por algunos insectos. Los animales pueden combinar tipos de comunicación en su devenir diario: Las hormigas, por ejemplo, emplean fundamentalmente señales químicas, pero en determinadas ocasiones utilizan la comunicación acústica. Por lo tanto, a quien lea esto, siempre le cabrá preguntarse si estos tipos de comunicación se dan en el ser humano. El propio ser humano emplea continuamente señales acústicas y visuales de forma simultánea, al igual que muchas aves y otros mamíferos. Los seres humanos usamos a diario la comunicación acústica, ya sea hablando o utilizando otros sonidos como los fisiológicos, los gritos, los silbidos… En cuanto al tipo de comunicación kinésica, tenemos el claro ejemplo del uso de hombreras en cargos militares para parecer más grandes y corpulentos ante sus soldados. En el caso de la comunicación proxémica, el mirar directamente a los ojos puede significar una amenaza dependiendo del contexto, como en algunas culturas orientales. En una función bien similar a la química, el ser humano no solo percibe también las feromonas, sino que fabrica perfumes atrayentes. https://www.youtube.com/watch?v=BymNp30HgpE https://www.youtube.com/watch?v=6iHY5yGwB3k https://www.youtube.com/watch?v=2R7QM_VuzJQ

miércoles, 21 de mayo de 2014

I COMUNICACIÓN Y LENGUAJE

1. INTRODUCCIÓN ¿Por qué este tema? Porque el hombres siempre se ha hecho la pregunta al contemplar al animal de si realmente se comunica, de hasta qué punto se asemeja en caso de que sí esa comunicación con la nuestra y porque seguramente todo hombre ha intentado establecer comunicación con los animales, bien por fascinación, por utilidad o simplemente por curiosidad. El hombre de seguro tiene cosas del animal, no olvidemos que somos más animales de lo que creemos…Es pues entonces, que hay que plantarse la investigación de los animales en todos sus aspectos para entender mejor nuestra configuración, por lo que igualmente puede suceder con el lenguaje. Comunicación y lenguaje
Los animales no pueden sintetizar para construir un lenguaje como el humano ¿Pero eso quiere decir que no puedan comunicarse? Lo que nos lleva a la primera parte de este post: ¿Qué es la comunicación? El término comunicar nace del término verbal latino comunicare, que significa compartir algo, poner en común. Como es sabido, conforme esto podemos dirigir nuestra mirada a los animales, sabemos que como las abejas o los monos, los animales se reúnen en comunidades organizadas para las cuales ha de existir la comunicación para ello, tenemos por tanto que la comunicación es un fenómeno intrínseco de los seres vivos en el caso de encontrarse en grupo. Implica la emisión de sonidos, gestos, señas para dar a conocer un mensaje. Para que la comunicación sea válida el receptor ha de tener las habilidades correspondientes para la descodificación y al ir intercambiando los roles de emisor receptor se producirá la correspondiente retroalimentación.
Los diferentes sonidos que un orangután emite para trasmitir distintos mensajes (miedo, alerta, enfado) también suponen un código, así como los bailes de las abejas y el croar de las ranas. Un código, pues, es un sistema de signos. Y un signo es un elemento físico que funciona como sustitutivo de alguna otra cosa. Por ejemplo: un charco en el suelo significa que probablemente hace poco que ha llovido. El comportamiento cercano de las perras durante la época de celo representa su disponibilidad para el apareamiento. Un chimpancé gritará alarmado para avisar a los demás de que se aproxima un depredador. Y el hiperónimo árbol engloba a todos los posibles hipónimos como granado, manzano, almendro, olivo, álamo... Tenemos, entonces, cuatro elementos físicos: el charco, la actitud de las perras y el sonido (ondas físicas en el aire) del grito del simio y de la palabra árbol. Y cuatro elementos a los que sustituyen: la lluvia reciente, la disponibilidad de apareo, la alerta ante un peligro y en el concepto árbol. Pero hay diferencias fundamentales entre estos signos. En los dos primeros casos, por ejemplo, los signos no son intencionados. La lluvia no tiene vida, y por lo tanto no produce el charco “a placer”. La perra, aun siendo un ser vivo igualmente en principio no elije su cambio de comportamiento en época de celo, porque probablemente esté condicionada por el instinto reproductor. Y claro, siempre nos queda plantearnos… ¿y el chimpancé? Solo emitirá el sonido de alerta si se aproxima un depredador o puede haber intencionalidad en ello. Entonces, ¿este acto de comunicación del chimpancé es intencionado? Pues, aunque pueda parecerlo, por ventura o desgracia no hay intención. El chimpancé no elige chillar o no chillar. Si llega el leopardo (o si él cree que viene) emitirá el sonido instintivamente. No puede, por ejemplo, decidir no avisar para que el hambriento animal destruya a su rival de la manda, y tampoco puede emitir un sonido sin que haya un estímulo de peligro para gastar una broma. Es decir, el animal no puede mentir. He aquí la primera diferencia entre el lenguaje humano y las formas de comunicación animal: EL SER HUMANO LLEVA INTENCIONALIDAD EN SUS PALABRAS, ESTO ES; ES CAPAZ DE MENTIR O PREVARICAR. La siguiente diferencia es que los animales no pueden transmitir ideas alejadas en el espacio y el tiempo en el que viven. Aunque puede tener ciertas matizaciones: Cuando una abeja descubre en sus exploraciones néctar, el elixir de la colmena, regresa a la ésta y baila en círculos frenéticamente. Siempre hace el mismo baile, con variaciones: un dibujo en forma de 8 con plagado de movimientos del abdomen. Cuando las demás abejas la perciben, han de interpretar varios aspectos de su danza: la amplitud de los arcos del 8, la velocidad de los temblores, y la orientación del eje que su baile describe respecto al sol. Con esto se hacen una idea bastante concreta de la distancia a la que está la fuente de alimento, la dirección en que se encuentra y la posible cantidad de néctar. Sabidos estos datos, partirán a la recolección. https://www.youtube.com/watch?v=SdAe3ONfa7s Se podría pensar, entonces, que las abejas son capaces de emitir un mensaje sobre un hecho real que está alejado en el tiempo y el espacio. Aunque sí es aplicable en el espacio, no podemos decir aún que esto pueda también ocurrir en el tiempo. Así pues, hoy día continuamos explicándolo por el instinto. La capacidad creadora del lenguaje humano es otra de las principales diferencias. Siguiendo la vía de ejemplificación de las abejas, la abeja exploradora no innova su baile, no hace variaciones, sencillamente se comporta como una reproductora de un mensaje condicionada por los genes.
El lenguaje humano es capaz de crear neologismos e incorporarlos en su lenguaje (televidente,), calcos (contenedor) o incluso crear compuesto con dos términos existentes nuevo (radiopatio). Incluso puede crear palabras de origen onírico (unicornio, centauro). Y la última de las diferencias, el lenguaje humano es un sistema discreto. O Lo que es decir que con un número limitado de unidades, y mediante técnicas de selección y combinatoria, es capaz de crear un número virtualmente ilimitado de mensajes.