jueves, 29 de mayo de 2014
VII. INTELIGENCIA ANIMAL (II)
¿Cultura o genética?
El grado de cultura alcanzado por el hombre en materias como arte, gastronomía, música o política carece de parangón en el reino animal, pero si no nos medimos con los animales y lo miramos desde un punto objetivo, desde cada caso animal, lograremos estudios como la teoría de Kinji Imanishi, quien entendiendo la cultura como la transmisión no hereditaria de hábitos llegó a la conclusión de su posibilidad incluso en los animales.
Luego entonces, observemos el caso de los macacos de la isla japonesa de Koshima. En éste grupo, el hábito del lavado de boniatos, se ha ido extendiendo de una familia al resto de los componentes del grupo, que en cuestión de un decenio han terminado lavando sus boniatos por debajo de la media de edad.
Desde el descubrimiento de William McGrew en 1992 del uso de herramientas entre los chimpancés, se han elaborado escalas de conductas, que toman en consideración las condiciones de cada lugar. Por ejemplo, los chimpancés duermen en nidos construidos sobre los árboles y no sobre el suelo allí donde existe alta depredación
¿Qué tenemos entonces, cultura o genética? Los genes determinan capacidades generales, como el uso de herramientas, pero el comportamiento de los animales es mucho más complejo que eso; tenemos los casos de la caza de los carnívoros o la enseñanza de obtención de alimento de madres a crías nutrias, por ejemplo.
¿Compartimos la triple distinción en el dominio cultural?
Christophe Boesch, encuentra comparación entre los algunos animales y nosotros en la triple distinción de dominio cultural: material, social y simbólico, pero… ¿De qué se trata la triple distinción en el dominio cultural? La cultura material nos remite a los útiles que empleamos. La cultura social significa todos los aspectos relacionados con la comunidad que nos ayuden a desarrollarnos y vivir y la cultura simbólica comprende todas las formas de comunicación entre individuos durante sus interacciones sociales. La posesión de un dominio no excluye el de otros y no todos los dominios son aprovechados por igual.
En el caso de los animales, este dominio cultural es patente en todos los casos:
-Imitación en la transmisión de cómo obtener alimento: en el caso de los chimpancés, de madre a hijo (relación familiar) en cómo cascar nueces de Taï y Boussou.
-La cultura material conforma el entorno físico y tiene una enorme influencia en la clase y cantidad de alimento que pueden explotar en un hábitat determinado, por ejemplo, en época de escasez, los elefantes, como otros animales de la sabana, emigran en manada en busca de un lugar con alimento para poder subsistir.
- El impacto de la cultura social es incluso más complejo y estrecho, es decir, por ejemplo, en términos de altruismo y solidaridad entre los miembros del grupo, el comportamiento social desempeña un papel sustancial. En la naturaleza, los chimpancés, entre otros simios, comparten su alimento con familiares cercanos (la madre lo comparte entre sus crías y otros chimpancés jóvenes), así como con miembros adultos no emparentados. Los chimpancés comparten también el servicio social del aseo de una manera organizada.
-También existe el dominio social y simbólico, como podemos ver en la sexualidad de algunos animales. ¿Cómo se le insinúa un macho a una hembra? Un macho Mahale observa a una hembra en estro, el macho se excita aunque no obtiene respuesta por parte de la fémina, es entonces cuando corta una rama llena de hojas; se lleva una a la boca, y entre los dientes la va rasgando, desprendiendo trozos de ésta al suelo mientras produce un chasquido que le llega a la hembra. Reiterará varias veces ésta acción hasta conseguir su objetivo. En nosotros, este código, no tiene cabida, nunca asociaríamos el chasquido de alguien mascando hojas mientras desprende sus pedazos a una llamada para el sexo, luego entonces, el significado de esta acción, se basa en una convención social arbitraria compartida por los miembros de un grupo.
Los aspectos fundamentales que diferencian al ser humano del animal
, El profesor de psicología, antropología biológica, y biología evolutiva, en la Universidad de Harvard, Marc Hauser presentó una teoría que diferencia a la cognición humana de la animal, son cuatro los mecanismos que nos dan la capacidad de transmitir una información especializada y tener una gran creatividad para solucionar problemas.
Estos cuatro componentes del pensamiento humano son la habilidad de combinar y recombinar diferentes tipos de informaciones y conocimientos para acceder a una comprensión superior que enriquezca el conocimiento; aplicar la misma solución de un problema a una nueva situación; crear y entender con facilidad las representaciones simbólicas de datos captados por los sentidos; y establecer modos de pensamiento a partir de la primera información sensorial y perceptual.
Animales como los chimpancés crean herramientas como los humanos, la diferencia está en que las herramientas del hombre se combinan con los pensamientos creando herramientas de mayor complejidad.
Marc Hauser. (Foto: Harvard U.)
Según Hauser, los animales tienen un tipo de inteligencia mediante la cual existe solamente una solución específica para un problema específico, si lo comparamos con el hombre, nuestra cognición nos permite utilizar procesos de diversas maneras, adaptando diferentes soluciones a un mismo problema.
Estas habilidades cognoscitivas han sido explotadas por el ser humano abriendo caminos evolutivos en el intelecto por los que los otros animales no han pasado.
Se puede llegar entonces a pensar que en los animales existe la cultura, aunque sea en un modo primigenio y que cognitivamente son inteligentes aunque evolutivamente no hayan llegado a un mismo nivel que nosotros.
GLOSARIO
METACOGNITIVO: Es un concepto que nace en la psicología y en otras ciencias de la cognición para hacer referencia a la capacidad de los seres humanos de imputar ciertas ideas u objetivos a otros sujetos o incluso a entidades. Se relaciona con el pensamiento abstracto.
DECENIO: Período de diez años.
ESTRO: Zool. Período de celo o ardor sexual de los mamíferos.
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