jueves, 29 de mayo de 2014
VIII. El futuro de la comunicación animal.
XIII. El futuro de la comunicación animal.
“Cuando logré desenredar mis patas posteriores, reconocí un poco mejor el lugar donde me encontraba: estaba cerca de la superficie de la tierra, en un túnel sin duda escarbado por hormigas. Y en ese túnel había una hormiga. Una hormiga gordísima. Me sonreía con dulzura. Como Papá Noel. Cuando se ha atiborrado de galletas María.
- ¿Qué tal estás?
No cabía duda de que la que hablaba era la hormiga. Ya era oficial: mi cerebro hacía piiiit-piiiit.”
Maldito Karma. David Safier
Final del capítulo 7
Pero… Este fragmento siempre será ficción o…Quién sabe, igual algún día entendemos a los animales, tan claramente como aquí o si a caso no tienen para nada una organización comunicativa parecida a la nuestra, igualmente podríamos desentrañarla de algún modo. O quizá es que en un futuro muy lejano esta situación podría darse por el desarrollo en algunas especies de la comunicación auditiva hasta ponerse a nuestro nivel…
¿Podremos entender y hablar con los animales?
En los siglos XIX y XX, los estudiosos de la ciencia de la etología comenzaron a notar los matices de una comunicación muy sofisticada, entendiendo los ultrasonidos que emiten delfines y ballenas como parte de esta comunicación. El cerebro de delfines y de ballenas es sin duda muy complejo; pero ¿tienen una zona similar al área de Broca o de Wernicke? O, incluso, podríamos preguntarnos si existen en estos animales otras zonas cerebrales que pueden estar relacionadas con este tipo de comunicación.
Hoy día, los investigadores que tratan de analizar y descubrir los elementos que conforman la comunicación en animales avanzados se preguntan: ¿sería posible encontrar una piedra Rosetta? Esto es, un código que “traduzca” nuestras oraciones a la comunicación de un animal. El problema estaría en si tienen una organización similar a la nuestra o ésta es totalmente diferente. El cerebro de otras especies podría disponer de otras reglas, otras normas…Que aun usando el sonido como medio de comunicación, nada tenga que ver su tipo de comunicación con nuestro modelo. Los humanos sí compartimos una historia evolutiva paralela con el resto de especies. Y, lo más importante: compartimos un lenguaje común: el lenguaje del ADN.
Se podría estudiar la estructura del ADN para comprender el modelo de desarrollo del cerebro de una especie, y así, averiguar sus capacidades potenciales para la comunicación, su estructura y naturaleza. Sin duda, este es un campo impresionante, que la biología, la lingüística, la neurociencia, y otras disciplinas deberán gestionar de forma multidisciplinar. Recordemos que la realidad a veces supera a la ficción.
Pero igual no tenemos que esperar tanto, en un futuro no muy lejano, de hecho, ya hay noticias, puede que empecemos a entender a los animales gracias a herramientas tecnológicas.
Día a día, las tecnologías mejoran con los avances que descubrimos, se baraja el uso ya del control de los dispositivos móviles con los gestos y la voz para controlar otros objetos electrónicos como los coches. Existen otros campos que pueden enriquecer las innovaciones de nuestras herramientas como el campo de la etología y el estudio lingüístico de la comunicación animal.
En unos años quizá los dispositivos nos permitan comunicarnos con los animales a través de sonidos. Cumplirían dos funciones:
- La primera de ellas sería entender su comunicación (basada en sus diferentes tipos de los que ya hemos hablado), ésta, podría ser recogida por los dispositivos electrónicos y a partir de ahí, la información recogida se analizaría cruzándola con una base de datos para buscar patrones comunes.
- La de la retroalimentación del hipotético caso comunicativo, se realizaría a modo de los traductores que poseemos hoy día en nuestros teléfonos y tabletas.
Éste es el proyecto en mente que tiene Con Slobodchikoff, profesor emérito de la Universidad de Northern Arizona y especialista en comportamiento animal. Después de estudiar durante años la conducta y tipos de comunicación de los perritos de las praderas (roedores de tamaño mediano que emiten ladridos similares al canino)
Slobodchikoff ha estudiado detalladamente a los perritos de las praderas y ha comprobado que poseen un código complejo y definido. Los individuos de la colonia se comunican mediante alertas. Medidos los sonidos que producen en tiempo y frecuencia, es posible identificar los patrones comunes que se emplean en cada situación por especímenes distintos.
Por ahora, el científico sólo ha estudiado en profundidad a los perritos de las praderas. Pero se podría hacer lo mismo con diferentes especies. ¿Pero cómo se traslada este conocimiento a un dispositivo electrónico? Los estudiosos están llevando a cabo un registro de los sonidos y utilizan tecnología basada en inteligencia artificial para analizar los datos y traducirlos tanto para el hombre como para un animal determinado.
Y tenemos una noticia, posiblemente lo veamos, los investigadores apuntan que en cinco o diez años una versión lo suficientemente avanzada de esta tecnología podría estar disponible.
Pero…Preguntémonos ahora a cerca de la evolución de la comunicación animal en sí…
¿Sería viable que una especie evolucionara parecidamente a nosotros?
El caso más cercano, como bien sabemos, es el de los grandes primates.
Para ello, primero deberían verse en una situación difícil que les obligase a que su impulso vital les llevara a un cambio evolutivo, como vimos en el (ver capítulo IV) caso del hombre; la situación difícil del cambio del bosque a la sabana nos empujó a un impulso. Claro, está, hoy día los animales se encuentran “cercados”, amaestrados, condicionados por el hombre y el tiempo y el espacio actual no es el mismo de antaño, pero imaginando que llegaran a necesitar una comunicación más fiable y precisa por ejemplo por el instigamiento del hombre… ¿Qué tendría que ocurrir fisionómicamente?
Pensemos en millones de años, sería un futuro incognoscible por nuestra generación actual, tengamos en cuenta, que un sistema tan avanzado como el nuestro, gracias al cual podemos hablar y tener un lenguaje, ha conllevado “varios” millones de años.
Y como vemos, abajo a la derecha, los chimpancés han de cambiar en mucho la conformación de su aparato fonador hasta llegar al hombre.
Otra cosa en la fisonomía que debería evolucionar como vemos en la imagen de la izquierda, es el hueso hioides al que contemplamos en tres diferentes estadios evolutivos, en el homo afarensis, en el neandertal y finalmente el último es nuestro propio hueso hioides. El hueso hioides es un hueso propio de los mamíferos, se encuentra en la base de la lengua, justo en la cúspide de la laringe, y en él se insertan hasta once músculos que permiten múltiples funciones como la correcta deglución de alimentos hacia el esófago, impidiéndoles que penetren por la tráquea.
En el hombre, el hioides permite además la producción del habla.
(A) Hueso hioides del ser humano (B) Hueso hioides del chimpancé.
Como vemos, los chimpancés se encuentran en un estado parecido, al menos en el hueso hioides, al del autralopitecus afarensis, si comenzaran ahora su evolución, tardarían unos tres millones de años y medio en llegar a la especialización del lenguaje al que nosotros hemos llegado e igualmente, aunque evolucionaran en su fisionomía, no sabemos si se desarrollaría a la ar cerebralmente o si podrían encontrarse variaciones en su evolución hacia el lenguaje, pudiendo llegar evolucionar hacia una comunicación telequinésica, una especialización en un tipo de comunicación diferente al auditivo….
Todo esto, son aventuranzas en cuanto a una posible evolución, pero pensadlo, nosotros lo hicimos y hoy en día nos consideramos los más desarrollados cultural y cognitivamente.
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